martes , 27 octubre 2020

Arqueólogos brindaron una charla sobre los hallazgos del Cementerio Militar Puan

 En la tarde de ayer, se desarrolló la charla titulada “El cementerio militar de Puan (fines del siglo XIX, provincia de Buenos Aires)”, organizada por el Museo Municipal Ignacio Balvidares de Puan.

La misma estuvo a cargo de los investigadores Lic. Fernando Oliva, Dra. María Cecilia Panizza, Lic. María Gimena Devoto y Lic. Camila Oliva, pertenecientes al Centro de Estudios Arqueológicos Regionales de la Universidad Nacional de Rosario y al Laboratorio de Análisis Cerámico de la Universidad Nacional de La Plata.

Asistieron unas 25 personas de diversas partes del país y también de Londres, a la charla de una hora en la que los expositores abordaron el contexto histórico de la frontera a fines del siglo XIX, las características de los cementerios militares de ese período histórico, la información provista por las fuentes, el análisis de los diversos materiales recuperados en la Plaza de la Patria, la interpretación de los restos estudiados y su aporte a los procesos de construcción identitaria, vinculados al origen de esta población como enclave militar de frontera, incluyendo las disputas en torno a este espacio de memoria.

Cabe destacar que en el año 2018, a causa de un acto vandálico, se rompe el vidrio de la cripta donde se encuentra depositada  la urna en el año 1979 en la Plaza de la Patria, y que contenía los materiales recuperados en el año 1968. La urna y su contenido son trasladados transitoriamente al Museo Municipal Ignacio Balvidares. Su Directora, Téc. Jorgelina Walter se contacta con el Centro del Registro Arqueológico de la Provincia de Buenos Aires y, en el mes de septiembre de ese año,  los Licenciados en Antropología ( orientación arqueología) Cecilia Panizza y Lucas Martínez relevaron dichos elementos.

Resultados:

Los restos arqueológicos analizados corresponden a parte del conjunto recuperado en el año 1968. Los materiales que contenía la urna fueron clasificados en botones de uniforme con el escudo nacional y de camisa, fragmentos de madera, clavos, un cartucho de arma de fuego, herrajes, restos de tela y calzado (botas, tacos, suelas), y los restos óseos que permitieron determinar un número mínimo de siete individuos. Se llevó a cabo un registro fotográfico de todo el material, y se consignaron sus medidas y características morfológicas, los cuáles permitirán obtener información acerca de la contextura física, patrones de nutrición y presencia de patologías o enfermedades (como las fracturas, los procesos infecciosos y alteraciones dentarias, entre otros) en estas poblaciones de fines del siglo XIX, además de la forma de vida desarrollada en este tipo de asentamientos militares de frontera.

Con respecto a los restos humanos, comprendían un cráneo completo y cuatro fragmentos de cráneo, dos mandíbulas y 3 fragmentos de mandíbula; tres fémures izquierdos y tres fémures derechos; siete húmeros izquierdos y seis húmeros derechos, cuatro tibias izquierdas y tres derechas; tres omóplatos izquierdos y dos omóplatos derechos; cinco sacros, tres clavículas, siete radios izquierdos y siete derechos, cuatro calcáneos y una ulna, seis cubitos derechos y cuatro izquierdos; siete peroné izquierdas y cuatro derechas; tres fragmentos coxales izquierdos y tres derechos; 18 costillas izquierdas y 25 derechas; vértebras cervicales, torácicas y lumbares, cinco dientes sueltos. Se examinaron las características morfológicas de la pelvis y del cráneo con el fin de determinar sexo y edad según métodos convencionales  (Buikstra y Ubelaker 1994; Krenzer 2006; Meindl y Lovejoy 1985; Phenice 1969), a partir de los cuales se estimó que correspondían a siete individuos de sexo masculino menores a 40 años, de los cuales uno estaría cercano a los 18 años. No presentaban patologías vinculadas a la violencia. Sólo un hueso de la pierna presentaba fractura, pero había sido producida posmortem.

En cuanto a los elementos culturales que se recuperaron del contexto arqueológico, corresponden a seis botones con el escudo argentino, cinco botones de camisa, cinco tacos, tres suelas y cuatro botas de caña alta, junto con otras partes muy fragmentarias.; restos de madera, de herrajes propios de los cajones de ataúd; 32 clavos; restos de tela muy fragmentaria, un par de  hierros de más de 50 cm terminados en punta y un cartucho de arma de fuego.

Próximamente, la charla completa será compartida en redes sociales con todos los seguidores.

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